El rosarino que cocina para las estrellas

Pasó de mirar cómo cocinaban su abuela y su mamá a prepararles platos al tenista Rafael Nadal, la cantante Shakira, el primer ministro de Inglaterra Gordon Brown, la actriz estadounidense Halle Berry y a la cantante australiana Kelly Minogue. Román Lukosius Egido es uno de los tantos rosarinos que está dando vueltas por el mundo, tiene 26 años, y está haciendo sus primeros pasos como cheff en Londres. De vacaciones en su ciudad cuenta su experiencia en Londres, donde trabaja desde hace seis meses y volverá el mes próximo.
“Es una ciudad bellísima, y de esta experiencia aprendí inglés y muchas cosas para mi profesión. Pero mi sueño es volver a Rosario y montar acá mi propio restaurante: el sueño de todo cheff”, dice este joven ñubelista que se mudó del sureño barrio rosarino de San Francisquito al Chelsea londinense y comenzó a alentar los logros de Didier Drogba, John Terry y Frank Lampard.
Cuenta que comenzó su carrera de cocinero en Rosario y cuando aún no la había terminado un amigo lo alentó a viajar. Y que entre otras cosas dudó porque su inglés era “básico”. Pero reconoce que eso no fue una traba. “Cuando tenés la necesidad de comunicarte, aprendés o aprendés”, asegura. Lo contrataron en un restaurante de cocina española por un mes y a prueba y le renovaron contrato por seis meses más.
El lugar donde trabaja se llama Cambio de Tercio (término conocido en la cultura taurina, ya que la lidia de toros se divide en tres partes: tercio de varas, de banderilla y de muerte); un restaurante donde los “distinguidos clientes”, según asegura Román, pagan por un menú ejecutivo entre 30 y 50 libras (1 libra = 6,85 pesos). Tortilllas, cochinillos, tapas, gazpacho, solomillo de cerdo, gambas, rabo de toro y habas, son allí moneda corriente. Y todo se acompaña con los mejores vinos ibéricos, donde los habitué doblan la apuesta ya que una botella se cotiza de entre 30 a 800 libras.

Tierra de Messi. En el restaurante Román se encarga del sector “carnes” y “platos fríos”. Entre sus compañeros de trabajo hay mejicanos, mongoles, brasileros y londinenses. Ninguno sabía ubicar con facilidad a la Argentina en el planeta, aunque todos lo cargaban y le decían que venía del país de la palabra “boludo”; expresión que, según dice, “los vuelve locos por sus múltiples e inentendibles acepciones”. Como consideraba que eso no podía ser todo lo que supieran de su tierra, llevó un mapa al trabajo para darles precisiones a sus compañeros y marcarles especialmente a Rosario. Pero admite que nada fue más estratégico para cumplir ese cometido que decirles que vive en “la misma ciudad donde nació Lionel Messi”. Todo aclarado.

FUENTE: LACAPITAL.COM.AR

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.